La meditación como arte y medio para implementar nuestra consciencia para un mejor vivir, se va extendiendo y convirtiéndose en una buena práctica que facilita nuestra salud y equilibrio vital.
Muchos factores lo están propiciando. Y al mismo tiempo las resistencias a experimentarla también se mantienen pues los intereses dominantes y la inercia inconsciente que se produce no facilita mucho su avance.
Los beneficios de esta experiencia meditativa se vienen observando milenariamente por sus practicantes y se puede constatar incluso con experimentos científicos que se están realizando con la colaboración de los propios meditadores como los realizados con el monje y biólogo molecular Matthieu Ricard y su estado de felicidad.
La relajación, equilibrio personal y nuestra propia salud integral, mejoran notablemente, según nuestra propia experiencia. Cada practicante puede hacer su propia evaluación si se atreve a adentrarse con un mínimo de regularidad en su dedicación a estas prácticas.
Si queremos iniciarnos o profundizar en la meditación nos encontramos con múltiples técnicas y propuestas, casi tantas como posibles practicantes pues es muy útil que cada persona en encuentre y cree una meditación según sus necesidades.
Hay quien ha llegado a decir que en occidente por nuestra forma de vivir esta práctica ha de adaptarse de tal manera que antes de poder iniciar las sesiones se requiere practicar ejercicios previos motóricos para disminuir el estrés o desequilibrio.
Las prácticas yóguicas, el chi-kung o el Taichí en gran medida son modos tradicionales de meditación en movimiento y muy útiles para preparar la meditación como conclusión de las sesiones.
Hay otras propuestas desarrolladas específicamente por especialistas contemporáneos como Osho por poner un ejemplo.
Se puede decir que hay dos grandes tipos de meditación a la hora de elegir cómo meditar, siguiendo a Goleman: la concentración y la atención. Si bien también hay opciones que las integran.
Todos los métodos buscan mejorar la propia consciencia lo que varía son las técnicas de diversas escuelas.
Más allá de las particularidades ideológicas de quienes la han practicado, la esencia está en cómo desarrollar la concentración y la atención:
Una corriente se centra en la concetración, basada en un objeto fijo, una frase o elemento sonoro o mantra. Ejemplo cásico sería la meditación sufí. Sus practicantes aspiran a enfocarse en un solo elemento de percepción, volviendo a él cuando se pierde o se disipa.
La otra corriente se basa en la autoobservación como la practicada por Gurdjieff y el Cuarto Camino. El recuerdo de uno mismo es el medio para centrarse, observar el propio Ser y distinguir los propios Yoes, a través de la meditación y otras técnicas.
Y una tercera se denomina intregada ya que intenta combinar las dos corrientes reseñadas. Las escuelas Zen o la Vipassana, optan por esta opción.
La meditación del arco iris plantea un proceso que puede ser una síntesis ya que se centra en la observación de los chakras y de cómo se experimentan en la experiencia meditativa de quien la realiza.
Primero conviene realizar algún ejercicio motórico, alguna práctica de respiración consciente y después se van visualizando los siete chakras, inspirando y visulizando sus colores desde el centro de la Tierra y expirándolos hacia el Sol central del multiverso.
Cada chakra se centra en un aspecto de ti: el primero en tu cuerpo y el fluir, el segundo en tus emociones y en crear, el tercero en tu mente y resolver, el cuarto chakra en el corazón y amar, el quinto en la garganta y el silencio, el sexto en el tercer ojo y en el ahora y el séptimo en la coronilla, el perdón y las gracias. Por encima podemos visualizar la confianza y el Yo soy.
Para finalizar puedes compartir estas energías con quienes sientas que te lo han solicitado o puedan tener apertura para compartirlas.
A este respecto, aclarar para profundizar que los chakras son ruedas energéticas, que se vislumbran y se pueden sentir desde: el coxis, a la altura del sexo, encima del ombligo, en el corazón, las cuerdas vocales, en el entrecejo y en la coronilla. En todo caso no son imprescindibles. Puedes ir respirando cada concepto con sus colores, y conectarte con la vida, a través de ellos a modo de mantras.
Os he querido compartir la práctica meditativa que más me gusta a modo de ejemplificación. Se trata de que cada quien encuentre su propia técnica según el conocimiento de sí que es clave, si queremos disfrutar de la meditación y de la vida.
Si os interesa esta práctica de la meditación os animo a dialogar e intercambiar con nosotros a través de este tu blog de jazz y consciencia.
rada
Pronto publicaremos una nueva entrada en la que impulsaremos el diálogo sobre la consciencia y en cómo podemos evolucionar en la vida con su práctica.
Pronto publicaremos una nueva entrada en la que impulsaremos el diálogo sobre la consciencia y en cómo podemos evolucionar en la vida con su práctica.